Finca Garmendi
Un caserío restaurado en Orendain, frente a Aralar, donde se celebran bodas. Su web estaba en Wix y solo en castellano. ZubiLabs la rehízo en Next.js, en cuatro idiomas, con un panel Payload donde la finca cambia textos y fotos y ve el resultado antes de guardar.
- Proyecto para cliente
- 2026
- Web
- Rol: todo
- Estado: publicada en fincagarmendi.com



Finca Garmendi es un caserío familiar en Orendain, Gipuzkoa, restaurado para celebrar bodas y eventos: ceremonia y cóctel en la campa, un comedor con un gran ventanal hacia Aralar y el Txindoki, y sidra elaborada en la propia finca. Todo lo que una pareja necesita para decidirse es visual, así que la web tiene que transmitir el lugar.
La finca tenía una web en Wix con el plan gratuito, sin publicar en su dominio y solo en castellano. Una finca vasca habla con parejas en euskera y en castellano, y con invitados de Francia y de más lejos en francés e inglés, así que la web nueva tenía que hablar los cuatro.
Cuatro idiomas sin cuatro webs que mantener. Cada uno necesita su propia dirección para que los buscadores lo indexen, y cambiar un texto en castellano no puede dejar la página en euskera desactualizada sin que nadie se entere.
El tiempo de los dueños es para la finca, no para la web. Tenían que poder cambiar un texto o una foto por su cuenta, sin una suscripción mensual a un CMS y sin servidores que cuidar. Y el formulario de contacto es donde empieza el negocio: un mensaje que se pierde es una boda que no se celebra.
Seis páginas con la marca que la finca ya tenía, la corona de hojas, el verde oscuro y el cobre, una serif para los títulos: portada sobre el vídeo de dron, nosotros, servicios y espacios con una visita virtual de Matterport, una galería por categorías, su propia sidra y contacto. Cada idioma tiene su URL, con selector en la cabecera, hreflang y sitemap multilingüe.
La finca edita la web en /admin, un panel Payload dentro de la misma app de Next.js: todos los textos en todos los idiomas, la galería y las fotos de las páginas, con una vista previa de la web al lado del formulario. Al guardar se regeneran las páginas afectadas, así que la web sigue siendo estática y el cambio se ve en segundos, sin desplegar. El formulario de contacto se valida en el servidor y llega a la finca por email, con la pareja como dirección de respuesta, y después ofrece un botón de WhatsApp con el mensaje ya escrito.
Todo. La propuesta, el diseño sobre la identidad existente, la migración de todos los textos, fotos y vídeos de Wix, las traducciones, la app Next.js, el panel Payload, el formulario de contacto y su email, SEO, páginas legales en cuatro idiomas, la publicación en el dominio de la finca, la configuración de las cuentas y el contrato de encargo de tratamiento con la finca.
Decisiones clave, y por qué:
- El panel vive dentro de la web. Payload funciona en la misma app de Next.js, en /admin, con la interfaz en castellano y el logo de la finca. Cada página es un global de Payload cuyos campos se llaman igual que las claves que ya usaba la web, así que las páginas apenas cambiaron. Los dueños tienen un perfil de editor y ZubiLabs se queda con el de administrador.
- Base de datos para el contenido, y nada más. Los textos, las fotos y los usuarios del panel viven en SQLite: un archivo local en desarrollo y Turso en producción, con el mismo adaptador. Las fotos van a Vercel Blob, porque el disco de Vercel no persiste. El formulario de contacto sigue enviando un email sin guardar nada, así que no se almacena ningún dato de las parejas.
- Nunca una página a medias. Cada campo tiene una versión por idioma. Si falta una, la web enseña el texto en castellano, y todos los textos son obligatorios, así que un cambio nunca deja un hueco. En los textos de la interfaz el castellano sigue definiendo la estructura: si falta una clave en otro idioma, la compilación falla.
- Lo importante es de la finca. El dominio y el correo están a nombre de la finca. El alojamiento, las fotos, la base de datos y el envío de emails van en cuentas de ZubiLabs dentro del mantenimiento, con un contrato de encargo de tratamiento que incluye transferirlas sin coste.
- Salir de Wix. Wix no tiene una exportación limpia. Los textos de las seis páginas, los 49 archivos del gestor de medios y los seis vídeos originales se sacaron uno a uno, se hizo una hoja de contactos para elegir las fotos y las imágenes pasaron de 192 MB a 13 MB. Una de las fotos resultó ser de un periódico y se quedó fuera.
- De archivos a base de datos antes de publicar. La web empezó con un editor sobre Git y pasó a Payload antes de salir. El contenido en cuatro idiomas se cargó una sola vez, con una migración que se ejecuta en el build de Vercel, y las direcciones antiguas de Wix redirigen a sus páginas nuevas para no perder ningún enlace ni resultado de búsqueda.
- Animación sin librerías. El título de la portada entra letra a letra sobre el vídeo, las fotos se descubren como una cortina, las secciones suben al hacer scroll y las páginas se funden con View Transitions. Todo es CSS y un único componente cliente, y se desactiva si el visitante pide reducir el movimiento o no tiene JavaScript.
Una web en cuatro idiomas: seis páginas, la galería, la visita virtual, el formulario de contacto con email y WhatsApp, el panel para la finca, SEO, imágenes para compartir y las páginas legales, además de una guía para que los dueños usen el panel.
Se publicó en octubre de 2026 en fincagarmendi.com, en el dominio de la finca, con las direcciones antiguas de Wix apuntando a sus páginas nuevas.
- Para un pequeño negocio, el editor es el producto. Lo que pedía la finca no era un CMS; era cambiar una foto un domingo por su cuenta. Un panel dentro de la web, con la vista previa al lado del formulario, les da justo eso.
- Guardar solo lo necesario. El panel guarda textos y fotos; el formulario de contacto envía el email y no guarda nada. Así las páginas legales son cortas y el riesgo del cliente, bajo.
- Un idioma no es un interruptor. Cada idioma se edita por separado, sin traducción automática al vuelo. Es más trabajo para la finca, y es lo que hace que las páginas en euskera y en francés se lean como escritas para quien las lee.